Hacia un cambio copernicano en la Alimentación mundial.


Nueva hamburguesa a base de proteína vegetal de Burger King.

Introducción

Un proceso historico con caracteristicas similares al que permitió la abolicion de la esclavitud a mediados del siglo XIX esté sucediendo hoy y permitirá en un tiempo relativamente corto terminar con la explotación animal. Este proceso es parte de un giro copernicano de la humanidad, un cambio trascendental en la manera que nos pensamos como especie.

Antes que nada quisiera aclarar que aunque si he reducido considerablemente (casi un 70%) mi consumo de carne y otros productos de origen animal, todavía no he abandonado todo, soy considerado un Flex. 

Dicho esto, creo que el futuro en el mundo y en Argentina es Vegano. Aunque para una gran parte de la sociedad el consumo de carne es un hecho social constitutivo hay un número creciente de personas de todos los países que elige la alimentación sin animales.

Aquí quiero detenerme, “Comida sin animales” cambia el foco de los vegetales a los animales, de “Solo como vegetales” a ”No como animales”. Y dado que nuestra civilización se construyó comiendo animales el impacto que esta frase tiene es muy grande. Si el futuro es Vegano, será uno de los cambio de paradigma más importantes de la historia.

El ascenso del Sapiens.

Hace 100.000 años atrás, nuestros antepasados Humanos, el género homo (homo neanderthal, homo erectus, homo sapiens, entre otros) vivió en la tierra como cazador-recolector en cierta armonía con la naturaleza. Hablo de “cierta armonía” porque la naturaleza era un fuerza insondable que arremetía contra la vida diaria de estos homo que intentaban vivir en tribus a merced de los caprichos de la madre naturaleza. Es por esto que le tenían un gran respeto y temor. El modelo religioso que regía entre estos cazadores-recolectores nómadas es llamado Animismo

En este sistema de creencias las montañas, los ríos, el cielo, la tierra, las rocas, plantas, animales, árboles, etc. están dotados de movimiento, de vida, alma o consciencia propia. Existía un vínculo sacro y vital con el entorno. Había un vínculo con los animales con los que (con)vivían y eran su fuente de proteína cuando los podían cazar (muchas veces los homo morían en las cacerías, otras veces volvían con las manos vacías) y con los árboles y ríos que brindaban sombra y agua. Para matar a un siervo o a una liebre requeria el visto bueno o aprobación de algún espíritu, y hasta se rendia homenaje tras realizar ese asesinato en busqueda de vivir en armonía con el entorno. Había una relación de paridad entre los homo y otras especies. Los cazadores-recolectores tenían una dieta muy variada, que quedaba supeditada al éxito de la caza, los recursos y condiciones del entorno. La proteína cárnica era escasa y preciada, y era suplementada por la recolección de hongos, frutos, maíz, etc. 

A partir de la revolución Agrícola hace 10.000 años atrás el homo sapiens (nuestra raza humana) quedó como la única raza de la especie homo y comenzó a relacionarse de otra manera con la Naturaleza. En ese momento se estima había tan solo 1.000.000 de sapiens en todo el planeta. Con el proceso de consolidación de los asentamientos de poblaciones y la domesticación de plantas y animales que llevó alrededor de 5.000 años entre que inició en África del norte hasta que llegó a sudamérica, el homo sapiens tomó otro rol con su entorno y dejó de ser uno más entre los animales, dejó de lado la paridad con otras especies. 

La domesticación no sólo puso al homo sapiens materialmente en control y dominación de otras especies vivas, sino que dejamos de tener una vinculación sacra y vital con esos seres domesticados; pasaron por un proceso de cosificación: el homo sapiens comenzó a tratar al resto de seres vivos como objetos, mercancía viva. Este nuevo rol puso al sapiens en un altar de superioridad autodeterminada y auto justificada que, frente a las inclemencias y terribles avatares que antes se sufría para procurar el alimento, fue visto como una victoria de la especie. Un corolario de la evolución fundamentada por el vínculo que los sapiens tenían con su/s Dios/es (fuimos hechos a semejanza de Dios, o somos hijos de ellos o nos han elegido. No importa el Cómo)

Sin duda dejar de ser tribus nómades y comenzar a ser sedentarios con huertas y corral nos aseguró alimento y nos dio previsión. Nuestra dieta y nuestros cuerpos fueron cambiando (lógicamente: ya no debíamos correr y cazar todos los días sino que estábamos agachados recogiendo maíz) y nuestra dieta fue perdiendo variedad ya que paulatinamente se comenzó a centrar en lo más cómodo, económico y eficiente para sostener una población en crecimiento (o quizás fue al revés, pero ninguna de esas variables se explica sin la otra). 

La Revolución Agrícola permitió un stock (casi) continuo de alimentos en general y de proteína animal en particular. Los animales fueron parte del primer proto-comercio o proto-mercado, cosificar los seres vivos y en especial a los animales es constitutivo de nuestra civilización. Nos hemos construido sobre ellos. Sobre el esfuerzo del buey con el arado y la mula de carga, la docilidad lograda en la cabra y la vaca lechera, el galope veloz del caballo; las gallinas ponedoras y engordadas y el puerco en su chiquero. 

El humanismo, de sapien a Humanos.

Hasta entrado el siglo XIX la esclavitud existía como un elemento más de la economia diaria de muchisimas personas en la mayoria de los territorios del planeta. Las personas convivían con la esclavitud. Los esclavos se usaban para mover barcos, trabajar campos, para la guerra, para el servicio doméstico o como elemento de intercambio. Por lo menos durante 3.000 años existío esclavitud “legal”. Lapso de tiempo en donde algunos homo sapiens tomaban como esclavos a otros homo sapiens y esta relacion de dominacion era parte de la lógica de poder de los Estados y también era una relación de intercambio legal en los mercados, donde se comerciaba en el marco de leyes formuladas por Estados. Es decir que la esclavitud como relación social estaba regulada, aceptada y aprobada por la sociedad. Sin perder de vista que también se contemplaba el azote, abuso, tortura o simplemente se les daba muerte y fin.

El rol que asumió el homo sapiens frente a los otros seres vivos (plantas o animales de la misma especie o diferente) en los últimos 10.000 años es, trágicamente, parte de la construcción histórica de nuestra civilización actual. Y esa construcción histórica es la que nos ha traido hasta aqui: yo habiendo escrito estas reflexiones y vos leyendolas. Este rol asumido por nuestra especie es criticable y deleznable, pero también es por ello que estamos aquí pensando en eso. Debemos pensarnos como Edipo, hacernos cargo de nuestro destino y la tragedia.

A mediados del siglo XIX un proceso de innovación en tecnológia, ideologia y economia terminó con la esclavitud. Ese proceso tuvo como protagonista la máquina de vapor, el libre mercado y los derechos inalienables de libertad e igualdad. Estas innovaciones permitieron: un avance tecnológico que revolucionó la manera de generar energía e impulsó energéticamente (en ambos sentidos de la palabra) la Segunda Revolución Industrial; por otro lado un marco de reglas económicas en donde hombres y mujeres se puedan mover libres en el mercado; y una ideología política que reconozca al individuo como máxima expresión del ser, portador al nacer, del derecho a Ser libre e igual a sus hermanos sapiens.

Estos tres procesos de innovación tecnológica, económica e ideologica permitió que, entre 1776 y 1850, se sucedieran las condiciones de posibilidad para la abolicion de la esclavitud y la finalizacion de esta practica abobinable que durante miles de años fue… normal.
Revoluciones republicanas y Constituciones reconocieron los Derechos inalienables de cada ser humano (homo sapiens), que dieron un marco de reglas para un mercado de libre comercio que ya no requería de esa mano de obra esclava ya que la locomotora a vapor permitió transformar la energía del carbón para generar movimiento (antes solo generaba calor) sin que se requiera el músculo animal (de sapiens u otra especie).
La república y el libre comercio dieron el marco para que la máquina a vapor liberara a los homo sapiens del yugo del esclavismo. O quizás al revés. Pero lo cierto que nada hubiera sucedido sin la conjunción de las tres innovaciones.

Hoy nos encontramos en el inicio de un macro proceso similar al del siglo XIX, en donde tres movimientos que están sucediendo pueden modificar de manera estructural nuestra civilización, ya que un Futuro Vegano significa un mundo en donde los animales dejen de ser cosas que se usen para alimentarnos. ¡Y eso es un cambio radical! Después de un trayecto de más de 10.000 años de una civilización construida sobre los músculos y la proteína de los animales y sobre todo en los últimos 200 años en donde las tecnologías de las granjas y tambos han transformado a los animales en cuasi máquinas, donde están encerradas en pequeños compartimentos donde lo único que realizan en su vida es producir leche, huevos o crías. Sin poder relacionarse con otros de su especie, pastar, explorar o criar su descendencia. Hemos reducido a los animales no solo a objetos de intercambio, sino a máquinas de producir alimentos dopadas con químicos y antibióticos.

Tal cómo los traficantes de esclavos, y quienes adquirían esos esclavos, veían a esos homo sapiens como animales de carga y trabajo, seres que no valían más que lo que el intercambio mercantil definia. La gran mayoría de productores ganaderos y los consumidores de proteína animal no se cuestionan su rol como carnívoros. Pero ni los esclavistas ni los carnívoros practican una animosidad frente a los afroamericano o a al ganado. Por supuesto que han ocurrido y ocurren atrocidades a esclavos y animales, hay personas que tienen saña especial en hacer sufrir y lastimar. Pero en términos generales la relación con ese otro ser vivo esta/ba determinada por una relación mercantil/comercial. 

Aunque este argumento suene muy trágico y fundamente el “oscuro espiritu del capitalismo”, fue la condicion de posiblidad para los tres procesos innovadores que permiteron el fin de la esclavitud despues de mas de 3.000 años, guerras varias y muchos intereses economicos encontra, en menos de 80 años. Y será, en parte, lo que permitirá que el Futuro sea Vegano. 

Los 3 procesos del Futuro Vegan


Proceso 1. Ideología. Está creciendo un movimiento social que en el marco de la salud, la sostenibilidad y el respeto por los seres sintientes llama a reducir o abandonar el consumo de productos animales. Cada vez más personas practican y profesan (practican el activismo) como flexitarianos (mi caso), vegetarianos y veganos. Según un estudio de la consultora Lantern un 7,8% de la población española mayor de 18 años (más de 3,6 millones de personas) se reconoce en la categoría de los veggies. Un estudio de Gallup de 2018 informa que el 8% de los norteamericanos se define como Vegano o Vegetariano. Por otro lado en nuestro país la Unión Vegana Argentina recientemente publicó un estudio de la consultora Kantar donde muestran que el 9% de la población se declara Vegano/Vegetariana.
Por otro lado es importante destacar que en varios países se han reconocido los derechos de los animales como personas no humanas, casos como el de la orangutana Sandra en Buenos Aires, el chimpancé Tommy en New York se basan en que los animales son «un sujeto no humano titular de derechos fundamentales» y que «como un sujeto, su cautiverio y exhibición viola los derechos que ella titulariza, aunque se le alimente y no sea tratada con crueldad».»Existe una división jurídica fundamental entre cosas y personas: nuestro objetivo es derribar el muro que deja a los animales del lado de las cosas, tienen que conseguir ser considerados personas y estar protegidos»


Proceso 2. Economía. Dado el crecimiento exponencial de la población en los últimos 200 años y su demanda de alimentos, bienes y servicios, asociada a una sobre explotación de recursos carboníferos y la continuidad de un modelo productivo de alimentos a base de animales y monocultivos la presión que estamos ejerciendo sobre el planeta y sus recursos naturales nos ha puesto en una inminentemente crisis ambiental. Los costos económicos de hacer frente al Cambio Climático son sustancialmente inferiores a no hacer nada, según ONU-Cepalel cambio climático es, desde una óptica económica, una externalidad negativa global (Stern, 2007) En consecuencia, sólo la transición a un desarrollo sostenible permitirá resolver los desafíos del cambio climático”. En este sentido el modelo productivo de alimentos para la FAO analizando la industria de la carne de ganado, en especial el vacuno, es responsable del 14,5% del total de los gases de efecto invernadero a nivel global, una cifra que incluye las emisiones directas e indirectas (como el transporte). Sumado al impacto que tiene sobre los suelos el monocultivo, que representan el 83% de la superficie cultivable global que se destina a alimentar a los animales, el impacto sobre las poblaciones del uso de agrotóxicos y que los animales que alimentan a la gente solo proporcionan el 18% de las necesidades calóricas y el 37% de proteínas es que, sin duda, debemos repensar el modo de producir nuestros alimentos para poder enfrentar el Cambio Climático y sobrevivir como civilización.

Proceso 3. Tecnología. Se estima que el mercado de carne no animal moverá 4.400 millones de euros en el mundo para 2020. Estos sustitutos vegetales de la carne han ganando popularidad, dado que cada vez más personas adoptan por dietas vegetarianas o veganas, ya sea por razones de salud, para disminuir la contaminación que provoca la ganadería intensiva o para proteger a los animales. Y en la medida que el apetito de los consumidores crece, aumenta la competencia en un mercado que se estima pueda llegar a los US$5.800 millones en 2022.
Es “Carne” producida en laboratorios a base de proteína animal que busca tener el tacto, el gusto, el aroma y propiedades de la carne animal. Busca (y está logrando) reproducir la experiencia de comer carne animal. No es algo técnica ni sociológicamente imposible. Hay ejemplos similares en la historia reciente.
La cadena de comida rápida Burger King empezó a vender en algunos restaurantes una hamburguesa vegetariana de la marca Impossible Foods bautizada como Impossible Whopper. También McDonalds anunció su McPlant para 2021, en colaboración con Beyond Burger.


Sin duda que este avance de la tecnología, y su perfeccionamiento en base a la creciente demanda por parte de los veggies, es una solución muy posible y real para que aquellos que quieran seguir disfrutando de la experiencia de comer “carne” molida o asada en un mundo donde los efectos del Cambio Climático nos obligan a modificar nuestra manera de producir alimentos y los animales tienen derechos inalienables que respetan su existencia. Una innovación tecnológica que deje atrás 10.000 años de explotación animal es sin duda ¡una Revolución Copernicana!

Es importante sumar a este análisis, que este modelo de producción de carne a base de plantas tiene posibilidades que fabricarse descentralizadamente en diferentes países, es decir de manera local. Dado que solo requiere instalaciones del tipo tecnológicas, al contrario del modelo actual que requiere un latifundio y le influye la variable del clima, lo que permite pensar en modelo con una mejor distribución de la producción alimenticia, una disminución de costos de logística (hoy la proteína animal viaja de país a país) y también del impacto de esta logística en las emisiones de gases de efecto invernadero. 

Nuevamente tres procesos de innovación: ideológica, económica y tecnológica que de manera individual no tendrían un efecto global pero en conjunto pueden liberar del yugo de la explotación, en este caso, a los animales. Este macro-proceso puede construir un futuro Vegan, de comida sin animales. Hoy vivimos un debate mundial sobre el modelo de desarrollo y el desafío del cambio climático. Pensar la transición hacia un modelo sostenible requiere analizar procesos emergentes y fomentar la inversión en innovación, hoy más que nunca somos enanos parados en los hombros de gigantes, debemos aprovechar el conocimiento acumulado y emergente para potenciar la transición para construir un futuro más inclusivo, productivo y sostenible. 

Además, y esto es un anhelo personal, este cambio copernicano puede permitir que nos repensemos como especie en nuestro rol con la biodiversidad y comencemos a reconstruir una relación más virtuosa con nuestro entorno. Que aprendamos a vivir con la Naturaleza y dejemos de vivir de ella

Javier J. Vazquez,
Buenos Aires,
Septiembre 2020

(Una versión reducida de este texto fue publicada en Revista Vegan Octubre 2020: https://issuu.com/revistavegan/docs/_40/s/11139003 )

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